Modelo

Russafa Escènica /

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Asumir que estamos viendo en primera persona a un cambio de ciclo que parece no tener fin es triste; no menos triste y evidente que decir que este cambio se nos manifiesta de diferentes maneras: en lo político, en lo económico, en lo social.. y especialmente donde nosotros trabajamos; lo denominado ámbito “cultural”.

Un cambio donde asistimos al desmantelamiento de las estructuras públicas que sustentaban gran parte de la producción y difusión cultural en este país que ha conseguido instalar el término “low cost” en todas las facetas de nuestra cotidianidad. Así pues, la realidad es que un futuro inmediato, el ciudadano medio ya no va participar ni le va a suceder nada “high cost”, ni en sanidad, ni en alimentación, ni en educación. Todo lo que el estado nos va a ofrecer va a ser de bajo presupuesto. Y esto, aunque terrible, no debe paralizarnos, porque sí, esto es una realidad con la que ya estamos viviendo. Y aunque debemos trabajar e intentar dignificar lo que nos rodea y solucionar eso, no podemos permitirnos quedarnos en la parálisis y la crítica de: “los políticos deberían hacer esto y no lo hacen”. Claro, ellos deberían hacer, pero esta claro que de momento no lo hacen, pero eso no debe paralizarnos al resto.

Desde los años ochenta el modelo cultural que se ha impuesto es aquel que depende totalmente de la administración y requiere de grandes presupuestos para su producción y exhibición, en consecuencia, hemos visto como se han gastado ingentes cantidades de dinero que han resultado ser completamente inútiles, especialmente en lo que a rentabilidad cultural se refiere; inversiones que ocultaban otra verdadera rentabilidad: la rentabilidad política.

Este fracaso cultural, que también se ha reflejado en lo económico y social, ha dejado al ciudadano con una sensación desconocida hasta ahora en nuestra sociedad del bienestar; “nos han tomado el pelo”.

Lo positivo, siempre que hay que intentar buscar lo positivo, es que precisamente de los rescoldos de ese desamparo, aparecen nuevas formas de relación, formas que intentan aliviar esa sensación de impotencia frente a la crisis globalizada, formas que pasan obligatoriamente por lugares basados en la colaboración. Formas como el modelo “Russafa Escènica”.

Un modelo basado en una colaboración junto a las personas que tienes al lado, que tienes cerca, aquellas con las que compartes un espacio, ya sea físico o virtual. Así pues la implicación colaborativa se nos presenta por tanto como el futuro, no solo de la cultura, sino de todo aquello que entendemos como sociedad sostenible, no nos queda otra opción.

Creemos en el modelo Russafa Escènica, que un festival ambicioso y muy exigente consigo mismo, en cada edición evoluciona y se acopla al presente inmediato escuchando las necesidades del momento. Creemos y trabajamos por un festival en continuo movimiento que con cada una de sus ediciones intenta mejorar y superarse.

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